top of page

Los aliados en nuestro camino del bienestar

A la hora de desarrollar y sostener hábitos, sabemos que la motivación puede ser fugaz y que las ganas pueden fluctuar.


Es común experimentar altibajos en nuestra motivación y en nuestras ganas de mantener hábitos saludables. Es en esos momentos de "bajón" donde el compromiso y la disciplina se vuelven esenciales para sostener nuestros objetivos a largo plazo.


Tanto el compromiso como la disciplina pueden resultar claves en contraposición a la fluctuante motivación y las ganas:

  • Compromiso:

El compromiso es un elemento fundamental para lograr un cambio duradero en nuestro bienestar emocional y físico.

Cuando nos comprometemos con nosotros mismos, establecemos una intención clara y sólida de llevar a cabo las acciones necesarias para alcanzar nuestros objetivos.

A diferencia de la motivación, que puede ser temporal, el compromiso nos mantiene enfocados incluso cuando las ganas disminuyen.

Es un pacto que establecemos con nosotros mismos, una promesa que nos recordamos constantemente y que nos impulsa a seguir adelante.

  • Disciplina:

La disciplina es el vehículo que nos permite traducir nuestro compromiso en acciones concretas.

A través de la disciplina, establecemos una estructura y una rutina que nos respalda en nuestros esfuerzos diarios.

Mientras que la motivación y las ganas pueden desvanecerse, la disciplina nos sostiene en momentos difíciles y nos ayuda a mantenernos en el camino correcto incluso cuando no tenemos ganas.

La disciplina nos ayuda a establecer hábitos saludables y a superar obstáculos a lo largo del camino.


Al enfocarnos en el proceso y superar la resistencia interna, cultivamos una mentalidad resiliente que nos permite perseverar incluso cuando las ganas se desvanecen.



Te comparto 5 tips para cultivar la disciplina amorosa en tu día a día:


  • Conectar con tu por qué: Reflexioná sobre tus motivaciones más profundas para buscar el cambio que estas buscando. Encontrá tu propósito personal y alineá tus acciones con él. Recordá que merecés ser una prioridad en tu propia vida.

  • Practicá la autocompasión: Sé amable contigo mismo cuando enfrentes desafíos o te desvíes de tus objetivos. En lugar de criticarte, comprendé las razones detrás de tus acciones y aceptate tal como sos en ese momento. El amor propio no se basa en la perfección, sino en la aceptación y el crecimiento personal.

  • Establecé metas realistas: Definí objetivos alcanzables y específicos que te inspiren. Dividí esos objetivos en pequeños pasos y celebrá cada logro, por más pequeño que sea. La disciplina amorosa no se trata de lograr resultados inmediatos, sino de un compromiso constante contigo mismo.

  • Creá rutinas saludables: Diseñá hábitos diarios que fomenten tu bienestar físico y mental. Esto puede incluir sumar ejercicio físico que disfrutes y la elección de alimentos saludables. Recordá que cuidar de ti mismo es un acto de amor.

  • Encontrá tu equilibrio: La disciplina amorosa no significa privarte de todo o ser demasiado estricto contigo mismo. Construí un equilibrio que te permita disfrutar de la vida y también cuidar de ti mismo. Date permiso para descansar, relajarte y disfrutar de momentos de forma consciente.

La disciplina amorosa y el amor propio son prácticas diarias. A medida que te comprometas contigo mismo desde un lugar de amor y respeto, verás cómo tu bienestar invade todos los aspectos de tu vida.


34 visualizaciones0 comentarios

Opmerkingen


bottom of page