El problema no son las vacaciones: cómo retomar hábitos sin castigo
- Florencia Frontini

- hace 19 horas
- 3 Min. de lectura
Volver de vacaciones suele venir acompañado de una sensación conocida. No importa cuán bien la hayamos pasado: aparece la idea de que ahora hay que “ordenarse”, “retomar hábitos” o “compensar”. Como si el disfrute necesitara ser pagado después con control, exigencia o restricción.
Ese diálogo interno suele traducirse en decisiones rápidas y poco amables: dietas estrictas, reglas nuevas, listas de prohibiciones, rutinas que no encajan en la vida real. Y aunque la intención sea cuidarse, muchas veces el camino elegido se parece más al castigo que al verdadero bienestar.
Pero el problema no son las vacaciones. El problema es cómo intentamos volver.

Por qué las dietas extremas no funcionan después de las vacaciones
Cuando el cambio nace desde la exigencia, el cuerpo no se siente acompañado. Se pone en alerta. Y un cuerpo en alerta no coopera: resiste.
La restricción extrema genera más hambre. Ese hambre se transforma en ansiedad, la ansiedad lleva a comer sin registro y eso termina en culpa. Un círculo que muchas mujeres conocen demasiado bien cuando intentan retomar hábitos después de un período de descanso.
Esto no tiene que ver con falta de fuerza de voluntad. Tiene que ver con un enfoque que no es sostenible y que desconecta del cuerpo en lugar de escucharlo.
Retomar hábitos sin castigo: empezar distinto, no de cero
El cambio real no necesita empezar de cero. Necesita empezar distinto.
Retomar hábitos desde un lugar consciente implica correrse de la lógica del “todo o nada” y animarse a construir un camino posible. No se trata de hacerlo perfecto ni de cumplir con un ideal, sino de crear hábitos que puedan sostenerse en el tiempo.
Cuando el foco está en hábitos reales:
la alimentación deja de ser una lucha constante
el movimiento deja de sentirse como una obligación
el bienestar deja de ser algo que dura solo unas semanas
Empieza a integrarse en la vida cotidiana.
Escuchar al cuerpo: la base del bienestar real
Cuidarte no es exigirte más. Es aprender a escucharte mejor.
Escuchar al cuerpo cuando está cansado, cuando tiene hambre, cuando necesita orden, pero también cuando necesita flexibilidad. Porque la rigidez no construye bienestar; al contrario, suele generar más resistencia, frustración y abandono.
En cambio, cuando hay conciencia, aparecen otras cosas: menos culpa, más claridad y decisiones más alineadas. Comer mejor sin prohibirte todo, moverte de una forma que te haga bien y respetar tus tiempos también es bienestar. Y es, además, el único que se sostiene a largo plazo.
Hábitos sostenibles: bienestar que se integra a tu vida
El bienestar real no es una etapa para “volver al eje”. Es un proceso que se integra como estilo de vida. No se abandona al primer cansancio ni al primer desliz, porque no está construido desde la exigencia, sino desde la comprensión.
Febrero avanza igual. El tiempo no espera a que estemos listas ni a que aparezca el momento perfecto.
La pregunta no es si el tiempo pasa, sino cómo lo vas a transitar y desde dónde elegís cuidarte.
Porque cuidarte no es castigarte. Es aprender, de a poco, a acompañarte mejor.
Si sentís que este es un buen momento para retomar hábitos de forma consciente, bajar la exigencia y volver a vos, mis espacios de acompañamiento wellness están pensados para eso: procesos reales, personalizados y sostenibles en el tiempo.
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