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Autocuidado Holístico

Actualizado: 6 ago 2022

Cuando hablamos de Autocuidado, hablamos mucho más allá de ir a hacernos las manos o de recibir un masaje ocasionalmente.


Mientras estos son algunos ejemplos de lo que implica tomar tiempo para uno mismo, realmente cuidar y nutrir todos los niveles de nuestro ser es mucho más que eso.


El autocuidado es una actividad que te nutre y te recarga a un nivel profundo y por eso tiene que ser holístico: cuerpo, mente y espíritu.

No se trata sólo de cuidar nuestro físico, sino también nuestras necesidades mentales, emocionales y espirituales.


Desarrollar el hábito de autocuidado requiere tiempo y compromiso, y aunque no es necesario que nos lleve horas, sí hay que dedicarle un rato al día.


Pero el autocuidado es también bioindividual: lo que para una persona puede llevar a la calma y al relax, para otra puede no serlo.


Es por eso que cada uno tiene ir descubriendo que es lo que le funciona y de qué manera lo puede sostener en el tiempo.


¿Por dónde empezar?

No es cuestión de comenzar por todas las rutinas a la vez. Lo aconsejable es comenzar de a poco y disfrutar cada pequeña práctica que se vaya incorporando.



 

Algunas prácticas para cultivar en el día a día


Autocuidado mental #1:

  • Practicar la conciencia plena: concéntrate únicamente en donde estás, poniendo atención plena en lo que estás haciendo. Las prácticas de consciencia plena ayudan a disminuir el estrés, la ansiedad y mejoran la concentración.

  • Detox electrónico: dejar redes y hacer un descanso electrónico y de "pantallas".

  • Pasar tiempo de calidad con una mascota: el conectar con una mascota nos ayuda a nuestro bienestar físico y emocional.

  • Actividades que desarrollen la creatividad: bailar, dibujar, colorear, pintar, coser, etc.


Autocuidado físico #2:

  • Mantenerse hidratado: El no estar lo suficientemente hidratado puede causar desde dolores de cabeza hasta cansancio, aumento de peso y ansiedad ( tener en cuenta que muchas veces confundimos la sed con hambre)

  • Priorizar el sueño y el descanso: el dormir lo suficiente nos permite tener una mejor recuperación de todo el desgaste durante el día y recobrar la energía nuevamente.

  • Contacto con la naturaleza: recibir la dosis de vitamina D necesaria que nos mejora el ánimo y alivia el estrés.

  • Movimiento consciente: el movernos, realizar actividad física nos beneficia en el sentido físico y también mental. Nos ayuda a mantenernos sanos, las "hormonas de la felicidad" se nos despiertan y nos sentimos más felices.


Autocuidado espiritual #3:

  • Meditar: no es necesario realizar largas meditaciones, con unos minutos de paz y calma mental podemos mejorar la concentración mental, aumentar la productividad y reducir la sensación de estrés y ansiedad.

  • Afirmaciones positivas: cultivar un dialogo amoroso y de aliento en nuestro día a día, nos ayuda a desarrollar un pensamiento positivo y conectar con la abundancia. Algunas afirmaciones: “lo estás haciendo bien”, “qué bien lo hiciste” “lo que siento importa” “yo voy a poder con esto”, entre otras afirmaciones.

  • Practicar la solidaridad y apoyo a la comunidad: ayudar en pequeñas acciones a otros tienen un gran impacto en nosotros mismos, nos fortalece en nuestra autoestima y también nos ayuda a desarrollar la empatía.


Autocuidado emocional #4

  • Pedir ayuda y consultar con un profesional de la salud cuando sentimos que no podemos con todo, que nos sentimos abrumados o simplemente necesitamos una guía y acompañamiento.

  • Escribir los pensamientos y emociones en un diario: tanto las negativas como las positivas. Eso nos ayuda a poner más consciencia, a identificarlas más fácilmente y a canalizar mejor lo que sentimos.

  • Cultivar las relaciones positivas: rodearse de personas que nos nutran y vibren con nosotros.

  • Abrazar a tu niñ@ interior: hablale a ese niñ@ de la infancia con cariño y preguntale qué aventuras le quedan por hacer o le gustaría descubrir.


 

Tips para sostener una rutina de autocuidado

  • Explorá tu bioindividualidad lo que mejor funciona para ti en este momento, reconociendo que esto puede cambiar.

  • Procurá sincronizar tu mente, cuerpo y alma, preguntándote lo que necesitas cada día.

  • Establecé una rutina diaria: tratá de asignar en el día/semana, los horarios que vas a dedicarle a las prácticas del autocuidado y expresá tus necesidades a los que te rodean, para que estén al tanto y te ayuden a estar más presente y en conexión con tu autocuidado.

  • Preguntáte qué es lo que realmente necesitas y sentís varias veces en el día, conectá con eso y actuá en consecuencia de forma consciente.

  • Desarrollá la capacidad de decir “no” y poner límites: el decir "no" puede parecer egoísta, pero es uno de los actos más amorosos del autocuidado. Si las cosas se dicen de forma respetuosa y amable es lo más honesto que uno puede hacer cuando algo no está en concordancia con lo que sentimos.

  • Practicar la compasión con uno mismo y con los demás: cuando las cosas no salen como esperábamos, no juzgarnos, sino ubicarnos en un lugar de aprendizaje y oportunidad de desarrollo personal.


Te animo a que los pongas en prácticas y veas los beneficios en tu día a día.

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