Zanahorias y remolachas asadas sobre salsa de yogur y eneldo
- Florencia Frontini

- hace 11 horas
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 6 horas

Cuando el ingrediente es bueno, la receta se vuelve simple sola. Vegetales de estación al horno, una salsa fría de yogur griego y nueces doradas con miel.
Un ingrediente fresco y de calidad no necesita mucha preparación extra
Hay una idea instalada de que cocinar bien es cocinar complicado: técnicas, salsas, muchos pasos, muchos ingredientes. Y en general pasa lo contrario. Cuanto mejor es el producto, menos hace falta hacerle.
Estas zanahorias y remolachas recién cosechadas no necesitan nada más que sal, pimienta, un buen aceite de oliva y unas hierbas frescas. El horno hace el resto: las remolachas se ponen dulzonas, los bordes se caramelizan, y ese gusto no lo conseguís agregando cosas. Ya estaba ahí.
Ingredientes
Para los vegetales asados
Zanahorias unas 5 o 6
Remolachas chicas o medianas, 3 o 4
Aceite de oliva de buena calidad
Sal y pimienta
Hierbas frescas: tomillo, romero o lo que tengas a mano
Para la salsa (el colchón)
4 cucharadas de queso de untar
2 cucharadas de yogur griego natural
Eneldo fresco picado
Jugo de medio limón
Sal y pimienta
1 diente de ajo
Para el crocante
Un puñado de nueces
1 cucharada de miel orgánica
Tomillo fresco
Una pizca de sal
Para terminar
Un hilo de aceite de oliva
Más hierba fresca por encima
Paso a paso
1. Los vegetales
Lavar bien las zanahorias y las remolachas. Si son de buena calidad, no hace falta pelarlas: la cáscara aporta textura y nutrientes.
Cortar las remolachas en gajos y las zanahorias a lo largo, buscando un grosor parecido para que se asen parejo.
Colocar todo en una placa, salpimentar, sumar las hierbas frescas y un buen chorro de aceite de oliva.
Mezclar con las manos hasta que los vegetales queden cubiertos.
Acomodar en una sola capa, sin amontonar: si se pisan, se cocinan al vapor en lugar de dorarse.
Hornear a 200 °C entre 35 y 45 minutos, dando vuelta los vegetales a mitad de cocción.
Retirar cuando los bordes estén caramelizados y las remolachas bien dulzonas.
2. La salsa
Mientras los vegetales se hornean, preparar el colchón que los va a recibir.
Mezclar el queso de untar con el yogur griego hasta obtener una crema lisa.
Sumar el eneldo picado, el jugo de limón, sal y pimienta.
Probar y ajustar: tiene que quedar fresca y con acidez, para equilibrar el dulzor de la remolacha.
Reservar en la heladera hasta el momento de servir.
3. Las nueces
Tostar las nueces en una sartén a fuego medio, un par de minutos.
Cuando empiecen a soltar aroma, agregar la miel, el tomillo y una pizca de sal.
Mover hasta que queden cubiertas y doradas, un minuto más.
Pasarlas a un plato para que se enfríen y se pongan crocantes. Si quedan en la sartén caliente, la miel sigue cocinándose y se amargan.
4. Armar el plato
Extender la salsa en la base del plato con el revés de una cuchara.
Disponer encima las zanahorias y las remolachas, con todos sus colores a la vista.
Sumar las nueces bien crocantes.
Terminar con un hilo de aceite de oliva y más hierba fresca.
Y ahora solo queda disfrutar.
Healthy tips
Los colores importan. Si conseguís zanahorias moradas y amarillas, mejor.
Sin lácteos: reemplazá el queso de untar y el yogur por yogur de coco natural o una crema de castañas de cajú con limón.
Otras nueces: avellanas, almendras fileteadas o semillas de zapallo funcionan igual de bien.
Se puede adelantar: la salsa se puede guardar tres días en la heladera y las nueces una semana en un frasco cerrado.
Qué hacer con lo que sobra: al día siguiente, todo junto en un bowl con quinoa o lentejas es un almuerzo completo.
Quizás una vida más presente no tiene nada que ver con ser más productiva. Tiene que ver con mesas, con tiempo, y con comida hecha con cuidado.















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