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Flo Frontini health coaching

Zanahorias y remolachas asadas sobre salsa de yogur y eneldo

Actualizado: hace 6 horas


Cuando el ingrediente es bueno, la receta se vuelve simple sola. Vegetales de estación al horno, una salsa fría de yogur griego y nueces doradas con miel.


Un ingrediente fresco y de calidad no necesita mucha preparación extra



Hay una idea instalada de que cocinar bien es cocinar complicado: técnicas, salsas, muchos pasos, muchos ingredientes. Y en general pasa lo contrario. Cuanto mejor es el producto, menos hace falta hacerle.


Estas zanahorias y remolachas recién cosechadas no necesitan nada más que sal, pimienta, un buen aceite de oliva y unas hierbas frescas. El horno hace el resto: las remolachas se ponen dulzonas, los bordes se caramelizan, y ese gusto no lo conseguís agregando cosas. Ya estaba ahí.


Ingredientes



Para los vegetales asados

  • Zanahorias unas 5 o 6

  • Remolachas chicas o medianas, 3 o 4

  • Aceite de oliva de buena calidad

  • Sal y pimienta

  • Hierbas frescas: tomillo, romero o lo que tengas a mano

Para la salsa (el colchón)

  • 4 cucharadas de queso de untar

  • 2 cucharadas de yogur griego natural

  • Eneldo fresco picado

  • Jugo de medio limón

  • Sal y pimienta

  • 1 diente de ajo

Para el crocante

  • Un puñado de nueces

  • 1 cucharada de miel orgánica

  • Tomillo fresco

  • Una pizca de sal

Para terminar

  • Un hilo de aceite de oliva

  • Más hierba fresca por encima


Paso a paso


1. Los vegetales

  • Lavar bien las zanahorias y las remolachas. Si son de buena calidad, no hace falta pelarlas: la cáscara aporta textura y nutrientes.

  • Cortar las remolachas en gajos y las zanahorias a lo largo, buscando un grosor parecido para que se asen parejo.

  • Colocar todo en una placa, salpimentar, sumar las hierbas frescas y un buen chorro de aceite de oliva.

  • Mezclar con las manos hasta que los vegetales queden cubiertos.

  • Acomodar en una sola capa, sin amontonar: si se pisan, se cocinan al vapor en lugar de dorarse.

  • Hornear a 200 °C entre 35 y 45 minutos, dando vuelta los vegetales a mitad de cocción.

  • Retirar cuando los bordes estén caramelizados y las remolachas bien dulzonas.


2. La salsa

Mientras los vegetales se hornean, preparar el colchón que los va a recibir.


  • Mezclar el queso de untar con el yogur griego hasta obtener una crema lisa.

  • Sumar el eneldo picado, el jugo de limón, sal y pimienta.

  • Probar y ajustar: tiene que quedar fresca y con acidez, para equilibrar el dulzor de la remolacha.

  • Reservar en la heladera hasta el momento de servir.


3. Las nueces

  • Tostar las nueces en una sartén a fuego medio, un par de minutos.

  • Cuando empiecen a soltar aroma, agregar la miel, el tomillo y una pizca de sal.

  • Mover hasta que queden cubiertas y doradas, un minuto más.

  • Pasarlas a un plato para que se enfríen y se pongan crocantes. Si quedan en la sartén caliente, la miel sigue cocinándose y se amargan.


4. Armar el plato

  • Extender la salsa en la base del plato con el revés de una cuchara.

  • Disponer encima las zanahorias y las remolachas, con todos sus colores a la vista.

  • Sumar las nueces bien crocantes.

  • Terminar con un hilo de aceite de oliva y más hierba fresca.


Y ahora solo queda disfrutar.



Healthy tips


  • Los colores importan. Si conseguís zanahorias moradas y amarillas, mejor.

  • Sin lácteos: reemplazá el queso de untar y el yogur por yogur de coco natural o una crema de castañas de cajú con limón.

  • Otras nueces: avellanas, almendras fileteadas o semillas de zapallo funcionan igual de bien.

  • Se puede adelantar: la salsa se puede guardar tres días en la heladera y las nueces una semana en un frasco cerrado.

  • Qué hacer con lo que sobra: al día siguiente, todo junto en un bowl con quinoa o lentejas es un almuerzo completo.


Quizás una vida más presente no tiene nada que ver con ser más productiva. Tiene que ver con mesas, con tiempo, y con comida hecha con cuidado.

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